Así sucedió

Iba caminando sin sentido ni ilusiones, me perdía entre la gente y no le quise saber más.

El aire me daba justo en la cara y por la nuca cuando uno grande pasaba a toda velocidad. En días así quisiera haber conservado la manía de traer cajetilla y el encendedor fantoche de gasolina, así el cerebro estaría más ocupado y menos entretenido en eso.

Pasé un ratote tumbado en el pasto hasta que YK se hartó de correr y se acostó conmigo, el iPod se dio por vencido y se apagó. Hay por ahí un niño riendo. Y lo que mejor recuerdo del día es esa sonrisa tan natural que se escapaba con sinceridad.

Ya sé que mi memoria es caprichosa y olvida de todo y a como se le antoja… lo sé, pero hay que darse cuenta que esta vez no era en la memoria que quedaba, sino en la sangre que al llegar al corazón se inmortalizaba y quedaba tatuada… sí, así; ya se sabe que los tatuajes no son fáciles de quitar.

Sí, la verdad estoy triste… si viniera Chucho a explicarme muchas cosas tal vez me podría olvidar de esto.

…no

…nop

…aún, no.

Unas dos rolas más y si aún no llega eso que tanto espero, que me lleve el deseo cual papalote.

1 comentarios:

Orizschna dijo...

Asi suele pasar, mi estimado Alonso.
Neta, esos momentos me dan miedo.
Un beso.