Victoria sobre el deseo...

Miro dentro de tus ojos mientras tu cuerpo se balancea lentamente al compás del sonido de un vals en mi cabeza. Tus movimientos suaves y ligeros me hipnotizan, súbitamente me percibes y miras, atiendes a mis ojos y me atrapas, detienes mi respiración, mi corazón entra en confusión y no sabe latir bajo tanta presión.

La vida vuelve a mi cuando las comisuras de tus labios comienzan a elevarse y forman una pequeña y sincera sonrisa, mi torrente sanguineo infla mi alma que acababa de perder la consciencia. Mi cabeza va rodando colina abajo, a pesar de la gran picada que forma el camino, parte de mi va rodando lenta y cruelmente... yo aquí atado a ti, espero el momento en que decidas llevarme hacia ella o finalmente tengas piedad y liberes la seda que ata mis manos para poder buscar el resto de mi que hace no solo hace que mi corazón esté al mando, sino que tropiece y tropiece.

Éste es un hermoso sueño del que quiero despertar para ver la realidad, tan cruda como suele ser. Quiero que me diga lo acertado que estaba, que la fantasía esta basada en la realidad y le gusta coquetear con la posibilidad hasta que ésta la domina con un beso.

Sé que descubrí en ti esa pieza que alerta a todo tu ser, ese tesoro que tan celosamente ocultas. Seguro piensas que no lo merezco... no lo pienses, siéntelo, reconoce el sentimiento, deja que ese escalofrío en tu espina sea la pista que buscas y no una molestia... abre los ojos, mira hacia arriba, el Sol no se irá, ahí está, iluminando lo que por siglos has deseado.

... y deseo la victoria.

Suave poesía anaranjada

Quiero poseerte en mi mente tanto como lo haría en mi cama,
quiero robarme tus labios al igual que tu alma,
quiero tomar tus manos y también tus ganas,
quiero fundirme con tu ser entre nuestras antiguas flamas.

Hay un templo construido en lo alto de aquella colina, ahí donde colocaron una exquisita figura, el mármol frío formaba sus curvas como el cabello su finura. Su mirada fija e inmortal queda grabada sobre la piedra donde se escriben los sueños de amor y cada detalle inmoral.

Estas son las horas en que pienso y recuerdo... pienso y solo siento, la cama vacía y llena con tu recuerdo... el recuerdo que nunca llegó y que nunca estuvo. Dulce vino en tu lengua que se fugó con el viento... con el tiempo. 

Ya es Marzo y no solo los árboles pierden sus hojas... mi barba sigue saliendo y la tierra se sigue moviendo.

Mira tu foto, ahí está tranquila, coqueta e inmóvil... sonriente e impaciente, mirando y deseando. Yo aquí... tan estúpidamente inmóvil como aquel día en que no te lo dije.

Estuviste a un lado de mi piel, juntito a mis sueños, recargada en la pared de mi cráneo y yo no te abrí la puerta de mi consciencia, no miré con los dedos, no sentí con mis ojos... no te hablé con mis labios ni te besé con mi voz.

Me han torturado un par de muelas del juicio y las he perdido, he sentido el malestar de algunos golpes de la vida en las espinillas... y han sanado, he sufrido varias penas propias y ajenas... y han pasado. Tú me dueles... y ya te has ido.

Dulce sirena... bello marfil, amanecer dorado, intenso rubi. Sonríele y luce bella para él... que bien supo aventurarse a enamorarse de tu dulce miel. Guarda en tu vientre su semilla fiel, sueña y camina... se fuerte junto a él.

Para mi no te llamas Ana. Unicamente el corazón sabe. Lo sé. Instintivamente sabrás que eres tú. Nadie encaja mejor que tú. Alguna vez deseé que detuvieras tus pasos... pero no. De mi propiedad no es tu voluntad, escucha como te grita la Luna: ¡ANDA, sigue tu camino!


Stairway to heaven

Entre tanta ropa elegiría el chaleco negro... no fallaba, duró lo que tenía que durar.

Acurrucado con una guitarra en las manos, pidiéndole que empiece a cantar mientras miro el cielo lleno de estrellas y una lágrima empieza a rodar río abajo.

Nos bañamos en aquel lago de azules paneles cuadriculados, te mojé y me mojaste... terminamos mojados y juntos, atrevidos y más enamorados.

Me desnudo frente a lo suelto de tu cabello. Mi espalda lisa invadida por tus manos suaves. Mis manos quitando tus prendas. Las olas suaves ya son marea alta. Los besos tiernos no son bienvenidos, las caricias   ya son precisas dirigidas por los puntos cardinales que guían los sentidos. Pioneros en los polos del universo, paralelos y juntos lo logramos.

El Sol comenzaba a cansarse y el cigarro se le adelantaba, la luz siempre viva te marcaba, la sombra en tus curvas jugaba... el lápiz latía en mi mano, mis pupilas transpiraban frío mientras con las manos pavimentaba el espacio blanco y vacío.

Al cerrar los ojos y abrir los oídos... respirar tu fragancia y besar tu cabello. Rosar tus brazos y enredarme en tus muslos. Dulce tortura si duermes conmigo. Terrible nostalgia cuando despierto y no estoy contigo.

Y la única frase que sonaba y hacía eco en mi cabeza hueca era : "Dios... es hermosa".