Cirro.

Andas distante y fresca.

Te miro pura y esponjada.

Vas sola y admirada.

Te observo única y soberbia.

Sueño con que tus cristales se licúen y provoquen una romántica caida sobre mi mundo.

Cirro... déjate caer.


Toma el teléfono


Estoy consciente que estoy enloqueciendo, tal vez tú no lo sepas, pero esta es mi forma de notificártelo, me estoy volviendo loco y es tu culpa… y lo mejor de todo es que no me preocupa ni me molesta, me molestaría lo contrario.

La vida se empeña en complicar las cosas para todos y conmigo no ha hecho una excepción, todo este asunto de lo bello, lindo y maravilloso que puede ser una fantasía… esta complicando las cosas… la felicidad es el camino… enfoquémonos en ser felices, en algún momento voltearemos y el camino recorrido habrá sido fantástico.

No me dejes congelar con tu ausencia, ven y quémame dentro de tus pupilas, con la saliva de tu lengua, inmortalízate en mi cerebro, márcame con tus uñas, sueña a mi lado… pero hazlo conmigo, déjame ocupar el lugar de tu orgullo, tíralo a la basura y mírame, apodérate del cuerpo mío que esta únicamente a tu merced y voluntad… pero hazlo.


Despierta

Los antiguos me dicen que estás cerca. De frente el Sol deslumbra y hay que mirar con la mente. El origen de las dudas se encuentra en las víceras. La consciencia retumba como los tambores que giran lentamente al mismo ritmo que la experiencia va creando la curva de tus ojeras.

El exceso de tus dioses logró que los pecados que no has logrado, sean asignados a la parte que más disfrutas de tus días. No permitas que las falsas ilusiones mermen el equilibrio que has dominado y lucha para que las fracturas de los huesos se reparen con alegrías.

Sueña y disuelve en una copa de vino tinto tus problemas. Despierta sobrio y déja las tonterías para los cerdos que se aparean con las ratas.

No es únicamente un día el que tienes por vivir hoy... desde ayer andas viviendo el resto de tu vida y deberías poder estar orgulloso de caminar y ver al frente o arriba. No hay nadie más interesado en tu vida que tú... podría babear letras y formar versos para convencerte de lo contrario, pero créeme que más allá de todo es solo tu bienestar el que queda encima.

La existencia de un demente afrodisiaco

El hilo de la vida debería de ser de plata, de ese modo no habrá modo de reventarlo, el viento congelaría su espíritu al pasar, reforzaría el interior mientras el exterior brilla aparentemente. La ausencia del calor irónicamente fortalece el sentimiento... una escalada de notas melancólicas que retumban en el cuerpo del instrumento hueco del corazón.

A lo lejos un sentimiento aúlla, comunica desde el fondo de sus pulmones con un llanto desgarrante que la soledad quiebra su paciencia, ha quedado una cicatriz de aquella espina que dañó el corazón. La fiebre ha mermado la razón y provoca una ilusión... crea el fantasma de su presencia y se burla mientras huye regalándole con desprecio su ausencia.

En lo alto de la urbe hay un gigante que tiene en su poder un cofre vacío, ahí guardaba su más grande tesoro... su torpeza le obligó a regalar la llave... su inocencia marcó su destino. El gigante reanuda su rutina que rara vez le pone de frente el motivo de su llanto, es cuando el cielo se compadece de él y hace llover para disimular la tristeza que aqueja la vida de un sensible e inocente señor confiado.

Hay un ángel que guardó silencio cuando tropezó la razón. No realizó movimiento alguno mientras los acordes del violín cruelmente adornaban la caída del imperio que estaba en manos de la razón y pasó a manos del corazón. Una emotiva tragedia que sucede cuando  la paz es desterrada y es bienvenido el capricho del amor.

He tomado tus senos en mis manos, los mudé a la habitación de mi recuerdo y me he encerrado ahí a pensar en la calma del valle de tu piel. Planeo la estrategia que provocará un revuelco con tu aliento acompasado con los movimientos dentro de tu vientre. Las estrellas en tus ojos ocultan el mapa que me guía a tu mente y es mi lengua quien amenaza a la tuya para revelar el secreto que te vuelve demente. El batallón de mis dedos se amotina en tu trasero para ejercer presión a tu voluntad que pende de un hilo. Es mi voz que se expresa quien finalmente logra la victoria y se roba tu suspiro.